Cuando el problema no es el cambio, sino entender cómo funciona un proyecto
En una transformación, no todas las personas implicadas tienen por qué conocer conceptos de gestión de proyectos.
Y tampoco deberían necesitarlos para hacer bien su trabajo.
El problema aparece cuando el proyecto asume que determinados conceptos son evidentes para todos.
Lo que para el proyecto es normal, para otros no lo es
Un usuario puede interpretar una fecha prevista como una fecha comprometida.
Una sesión de validación como una formación definitiva.
Una decisión pendiente como una decisión ya tomada.
Un cambio de alcance como un error de planificación.
O una incidencia durante las pruebas como una señal de que la solución no funciona.
Desde el equipo de proyecto, todo esto puede parecer normal: iteraciones, dependencias, pruebas, ajustes, cambios de prioridad, riesgos o decisiones pendientes.
Desde el otro lado, puede generar una percepción completamente diferente: desorganización, falta de claridad o incluso pérdida de confianza.
Y ahí aparece un problema importante.
No siempre es resistencia
No necesariamente existe resistencia al cambio.
Puede existir simplemente una diferencia de lenguaje, expectativas y comprensión del proceso de transformación.
Explicar también el camino
La gestión del cambio también debería ocuparse de esto: explicar cómo va a funcionar el proyecto, qué significa cada fase, qué se espera de cada persona y, especialmente, qué cosas todavía pueden cambiar.
Porque preparar a una organización para una transformación no consiste únicamente en enseñar a utilizar la nueva solución.
También consiste en ayudar a las personas a entender cómo se va a llegar hasta ella.

